“...ENTRE EL PODEROSO Y EL DÉBIL, LA LIBERTAD OPRIME, SOLO LA LEY LIBERA"... ROUSSEAU ...”

POR SI UN CAMARADA FLAQUEA

Publicado en el "Correo del Orinoco" (28/10/10)
Fuente: Blog de Farruco Sexto

POR SI UN CAMARADA FLAQUEA
(EN MEMORIA DE PATRIA PARA TODOS)

No retrocedas. Sigue. No renuncies a lo emprendido. Mantén la línea que hasta aquí te condujo.
No traiciones. No te traiciones.
Constancia y más constancia.
La constancia es hermana gemela de la coherencia.
Y la coherencia con uno mismo es absolutamente fundamental en la existencia.
Sin coherencia no hay ética posible.
Quien cambia de rostro o de palabra, está rompiendo en pedazos su propia vida, se está deshaciendo de ella, la está botando a la basura.
El que borra el pasado borra el futuro, porque lo invalida, lo convierte en algo inútil.
Recurro muchas veces a la memoria de Alfredo Maneiro. No lo puedo evitar. Así fue la marca que dejó en mi espíritu. Y recuerdo ahora que una de las cosas que Alfredo tenía a mayor orgullo en relación a la Causa R (la suya, no la de ahora) era el hecho de que no había tenido nunca que desdecirse. Alfredo se vanagloriaba de ello.
Siendo irreverente como lo era, rompiendo esquemas como los rompía, rehaciendo a cada rato el escenario como lo rehacía, era sin embargo y en todo tiempo, absolutamente constante y coherente.
Pensando yo ahora en aquella Causa R que tanto nos enseñó y a la que tanto quisimos. Y luego en aquel PPT de nuestros afanes y desvelos, reflexiono para mí mismo: ¿Quién iba a imaginar entonces que naufragarían después como lo han hecho?
No, no cambies. Se lo digo a quien quiera oírme. A mis amigos, a mis hijos espirituales, a los camaradas con los que mano con mano intento hacer todos los días la Revolución. A cada uno de ellos en el libre ejercicio de su conciencia.
No abandones. Si alguna vez pensaste desde el fondo de tu corazón que la lucha revolucionaria tenía sentido, no desciendas ahora de esa verdad que hiciste tuya. Ella es más importante que cualquier poder. En su seno están la ilusión y el esfuerzo de cada uno de nosotros.
Vale la pena rendirle el tributo de la constancia.
Pues ella contiene la dignidad de todos los pobres del mundo.